LA MIRADA DEL PSICÓLOGO DEPORTIVO
- canchitadepapel

- 2 jul 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 1 ago 2025
La profesionalidad en el deporte de mayor convocatoria popular, requiere un largo camino y un acompañamiento psicológico desde los primeros pases.
✍🏼 Por Urban Del Río, Manuel
Primeros pases, primeros pasos
El primer paso, de cara a la profesionalidad, es la llegada al fútbol desde la infancia. Sin embargo, este punto de partida no viene acompañado de una visión ambiciosa de “quiero ser profesional y ganar millones”. De hecho, la edad en la que Canchita de papel hace foco, solo ve como próximo objetivo agarrar la pelota, sentirse bien y disfrutar del juego omitiendo los malos momentos ya que, como bien bien dice el psicólogo especialista en deportes, Rafael Sancho, el juego ocupa un lugar principal y fundamental en el desarrollo infantil.
En este sentido, Sancho expone que, antes de los diez años, son súper concretos y, después de esa edad, comienza el período de las operaciones formales. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que las y los niños, previo a la década, no formulan razonamientos por encima de lo básico. Por ejemplo, entienden que la constitución de una mesa tiene cuatro patas y es tabla cuadrada.
En contraposición a este raciocinio y, superada la primera década, las niñas y los niños entienden que una mesa también puede ser redonda, con tres patas, rectangulares y hasta triangulares. Así mismo pasa con el fútbol. Hasta los diez años deben solo dedicarse al juego y a la diversión, ya que esto está por encima de los resultados e incluso por encima de su propio rendimiento futbolístico debido a que, para esa instancia, primero deben atravesar la etapa del disfrute.
El acompañamiento desde la casa
Sin embargo, este pensamiento acertado no siempre viene acompañado de lo que sucede realmente y esa omisión de lo teórico se contrapone a las necesidades básicas del jugador o jugadora de fútbol en edad de desarrollo, ya que los adultos no solo ignoran esto, sino que también se omite que la característica del fútbol como juego en la infancia tiene que ver con el desarrollo de valores.
Rafael, quien ejerce su profesión en distintos clubes como Unión de Santa Fe, entiende que el deporte en sí, por encima del fútbol, es desarrollo de vida y explica que, así como en su momento, la escuela y la casa constituían el primer período de socialización, hoy en día el deporte pasó a cumplir un rol fundamental en ese aspecto.
Esto recalca la importancia de que los adultos –entrenadores, familias, árbitros y todos los que conforman el ambiente del fútbol- tienen que brindar un espacio armonioso y confortable, dejando de lado el resultado y rendimiento, y fundamentalmente apoyando y velando para el pleno disfrute. Es decir, las niñeces deben atravesar esta etapa de vida con el mayor disfrute y placer de todo, ya que divertirse y jugar tiene que ver también con aprendizaje. Pero, desafortunadamente, como se marcó más arriba, los padres no logran ver que ignorar estos detalles importantes, tienden a generar en sus niñas y niños una tendencia pesimista ante el error y lo pueden expresar de distintas maneras como llantos, tristeza, lamentos y hasta el abandono de la actividad.
Mirada objetiva del proyecto
Micaela, jugadora de las inferiores del Club General Belgrano en Santa Rosa (La Pampa), reflexionó que le gustaría que los padres no griten tanto. En este sentido, el psicólogo agrega que "la consecuencia principal de la presión ejercida por el adulto de afuera, es el abandono de la actividad deportiva" y cree que, como padres, es fundamental que “entendamos la fase evolutiva que están atravesando nuestros hijos para entender qué respuestas dar”.
Canchita de papel trata de visibilizar y darle voz a quienes en muchas ocasiones, por no querer dramatizar y decir siempre, se los ignora. Una cosa no quita la otra. Las personas, en su etapa adulta, ignoran el desarrollo emocional y psíquico del niño o niña, por cuestiones etarias y lógicas de vivir distintas realidades.
El adulto ve fútbol profesional y él sí puede soñar con que su hijo sea un jugador profesional. En ese sentido, suele pasar que ese deseo se traslade al niño o la niña con el afán de complacer al padre o a la madre. Sin embargo, a la hora de jugar, la niña o niño borra ese deseo del adulto y llega con ganas de disfrutar, pero quien sí puede seguir con ese deseo es el tutor responsable. En este contexto, nuestra fuente dice que, nosotros como adultos, al andar en modo automático, podemos ignorar estas consecuencias que produce la presión.
“Es muy importante decir ´para´, preguntarles a nuestros hijos y ser buenos observadores, ya que son ellos (los infantes) los protagonistas de su formación deportiva y el adulto acompaña”, señala Sancho, reconociendo que, como adultos, suelen saltarse esos momentos. En vez de decir “anda, gana, mete un gol”, el mensaje debería ser “divertite” y preguntar “¿cómo te fue?” en vez de “¿cómo salieron?”.
La edad a la que apunta este proyecto no trata de dibujar al adulto como un villano, sino de darle protagonismo a los que juegan en un contexto social en donde el éxito parece ser el único objetivo y lo único que importa. Para que haya un solo profesional del fútbol, que sea multicampeón, reconocido mundialmente, millonario si se quiere, primero debió haber un niño o niña que haya disfrutado del juego. Claramente después se forma al jugador de fútbol, pero sin la niñez, no existe el profesional.
Sancho: "Entendamos la fase evolutiva que están atravesando nuestros hijos para entender qué respuestas dar”En este sentido, queremos recalcar que nuestro rol es darle voz y visibilidad al niño o niña que juega al fútbol, ya que debe divertirse y aprender jugando con sus pares. Para los resultados, los goles y lo demás, hay tiempo. Pero su niñez es fugaz y no vuelve.
Entonces, entendiendo esto como un diamante invaluable, es que queremos decirles que miren a sus hijos como los niños que van a divertirse y tienen que disfrutar y no como un posible profesional. El abandono del deporte es muy triste y hasta podría ser peligroso, por eso desde Canchita de papel queremos transmitir la idea de que a nuestros hijos, así como queremos protegerlos de todo, también tenemos que cuidarlos de nuestras palabras ya que repercuten de una manera inimaginable.
Rafael Sancho deja como mensaje para los adultos y las familias que tengan un rol activo en la formación deportiva, se involucren, sepan escuchar, observen y pregunten: ¿Qué necesitan? ¿Qué quieren? Porque eso lleva a los niños a “reflexionar con su propio pensamiento”.

El fútbol puede ser una gran escuela de resiliencia, si se acompaña con respeto, con empatía y con tiempo.- (Sancho, 2025, p. 39)
Bibliografía
Sancho, R. (2025). Habilidades Psicológicas. Santa Fe: Hat Trick.



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