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SALUD MENTAL INFANTIL: CUANDO EL FÚTBOL DEJA DE SER UN JUEGO

  • Foto del escritor: canchitadepapel
    canchitadepapel
  • 27 jun 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 1 ago 2025

En Canchita de papel nos propusimos indagar sobre el impacto que puede tener la presión en la salud mental de los chicos que juegan al fútbol. Charlamos con la psicóloga infantil Paula Saccomanno para conocer qué efectos provoca y cómo debe ser el acompañamiento para que el deporte no pierda su lado divertido.



¿Qué es la salud mental infantil?


Según la RAE, “el juego es el hecho de jugar para entretenerse y el ejercicio recreativo sometido a reglas en el que se gana o se pierde”. El fútbol debería ser sinónimo de eso, ya que es un juego entre dos equipos cuyo principal objetivo es hacer entrar la pelota por el arco conforme a un reglamento. En este juego pueden pasar muchas situaciones: se puede ganar o perder, equivocarse, aprender y volver a intentarlo.Pero, ¿qué pasa cuando ese pasatiempo deja de ser tal y se convierte en frustración, exigencia o presión desde la infancia? Ante esta pregunta es necesario hablar de salud mental infantil. UNICEF la define como “una pieza fundamental para la capacidad de pensar, sentir, aprender, trabajar, establecer relaciones significativas y contribuir al mundo”. La salud mental infantil no es solo la ausencia de problemas emocionales o de conducta. Es una parte esencial del bienestar general y del desarrollo integral de cada niña y niño. Implica que puedan expresar lo que les pasa, sentirse seguros, jugar y relacionarse con otros. En este contexto, el juego es una herramienta fundamental para crecer con bienestar.


Dibujo realizado por Felipe de la  categoría 2017. Club General Belgrano de  Santa Rosa, La Pampa
Dibujo realizado por Felipe de la categoría 2017. Club General Belgrano de Santa Rosa, La Pampa

El juego como base


"Es muy importante el juego en el desarrollo infantil porque le permite al niño o niña entender la idea del orden, límites, reglas y consignas", explica la licenciada Paula Saccomanno. El juego, además de ser tomado como una diversión, es una herramienta clave para que las infancias crezcan y se desarrollen, social y emocionalmente.

Implica a su vez ocupar roles, respetar turnos, ceder y construir con otros. "Si el juego se organiza y funciona como equipo, trae buenos resultados" destaca y agrega que actualmente es fundamental el espacio del fútbol para nenes y nenas por igual, ya que encuentran un sentido de pertenencia al representar a una institución o un club, pero debe darse a sus tiempos y no bajo imposición alguna.

Entrenamiento categoría 2017. Club General Belgrano de Santa Rosa, La Pampa
Entrenamiento categoría 2017. Club General Belgrano de Santa Rosa, La Pampa

Señales de alerta cuando la presión entra en juego


En el momento que al deporte lo empieza a mover el peso de la obligación en la infancia, es cuando surge la presión. A veces puede nacer del deseo de mejorar, pero, en su mayoría, puede venir de afuera y Paula lo deja claro: “la presión puede surgir de la experiencia propia o ser generada también por padres o técnicos que esperan un resultado en cada partido". Cuando los chicos no se sienten reconocidos por el grupo es cuando aparece la presión y en ocasiones, al no responder a sus propias expectativas, que se las ponen al sentir que pueden y quieren ser los mejores,  ahí aparece la frustración.

Estas presiones y exigencias que los niños viven en encuentros, entrenamientos en sus clubes o mismo en sus casas pueden presentar alertas silenciosas como la ansiedad, el desgano y el enojo. Ahí es cuando la ilusión se desgasta y el sentido de juego se debilita. Al no poder manejar la presión tan tempranamente muchos niños y niñas terminan dejando el deporte, incluso aunque tengan el interés y sueñen con ser grandes futbolistas, porque no pueden vivir con ese peso y, como resultado, las ganas y la motivación de jugar a la pelota, se pierden. Esta mirada, en un gran punto, afecta a la infancia ya que es muy difícil que a corta edad no se tomen en serio las palabras que provienen de sus familias, incluso en un partido de fútbol.


Acompañamiento del entorno, familias y club


El entorno y el acompañamiento de las familias, los profes y el club son fundamentales en lo que refiere a la salud emocional de los chicos. "Cuando se acompaña desde lo emocional, sin desanimar, y explicar que los errores son parte del aprendizaje, se logra una mirada positiva que es clave", asegura Paula. Lo mismo dentro del club. Es importante que los chicos sigan viendo el deporte como un juego ya que quita la presión, baja la ansiedad y mejora el rendimiento. Si se vive como algo relajado, se disfruta más y todo sale mejor. En este punto, Saccomanno subraya que los adultos deben respetar los roles que cumplen los técnicos y docentes que acompañan y forman a los chicos en cada categoría. El padre no tiene que ser otro técnico fuera de la cancha sino aquel que felicita cuando las cosas salen bien y, cuando no, recordar que con tiempo y trabajo se mejora.


El fútbol en la infancia debería vivirse con alegría plena.

Con abrazos eufóricos, aunque la pelota no entre al arco.

Darse la chance de errar, porque siempre puede existir esa posibilidad y del error se aprende. Pero, para que eso ocurra, se debe acompañar, poner límites, contener y recordar que es un momento clave del crecimiento.

La presión en el fútbol infantil genera consecuencias concretas: frustraciones, chicos que abandonan el deporte a temprana edad y la tensión que se vive por el querer rendir como otros esperan.

"El juego siempre está en la vida del niño e incluso del adulto. Tenemos que aprender a disfrutar de eso", reflexiona Saccomanno. Quizá sea el momento de sacarle el peso a la pelota y hacer que vuelva a picar un poco más liviana.

💬 ¿Qué sentís al leer lo que puede generar la presión en el fútbol desde la infancia? Te leemos en los comentarios, tu mirada suma.






 
 
 

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